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Así que ahí estaba yo, en ese chat hablando con él.
Ya había hecho algo de charla trivial pero entretenida para que cuando le soltase la pregunta, no se asustase.
Así que ya tocaba y disparé...
– Verás, creo que te estás acostando con una amiga mía... y no puedo evitar que me dé morbo.
Siempre consideré a Rubén como una versión más madura de mí (él te sacaba unos diez años, yo seis, pero no era solo por eso).
Era más templado, más adulto por decirlo así, y más alto que yo. Como un hombre hecho y derecho ya para ti, y yo, aún a día de hoy, me sigo viendo un poco como un chaval.
Era vegetariano y llevaba el pack completo: espiritual y practicaba el ayuno intermitente, Reiki, y el sexo tántrico: podía tener un orgasmo sin eyacular, y eso te encantaba porque podías sentir las pulsaciones de su polla en tu coño sin miedo.
Lo conociste en aquella sala de chat de la ciudad. Ya me habías conocido a mí por la misma vía.
Y supongo que si el chat te había salido bien una vez, querías buscar algo más de lo mismo, porque aún buscabas ese algo que llenase todos tus vacíos e inquietudes (Dios bien sabe que intenté llenar cada uno de tus vacíos existenciales, y al igual que entonces, aún me sigue poniendo triste no haberlo conseguido).
El caso es que tú y yo, ya teníamos nuestro 'algo', y llevábamos 'juntos' casi un año.
Ya te había 'dejado' follarte a Roberto en Madrid, y habías visto que no me importaba, al contrario, me ponía cachondo.
Y nuestro trato estaba claro: no somos novios, pero nos acostamos y salimos juntos por ahí, me quedo a dormir, nos abrazamos, tú llenas mis vacíos y yo (intento) llenar los tuyos.
Pero no somos novios.
Así que lo conociste en aquel chat, de nuevo. Posiblemente volverías a ser missSunset25... y él tenía de nick 'Vegetariano' y algo más (posiblemente también su edad).
Luego me contaste también vuestra primera cita, y cómo acabasteis la noche (antes de subir a tu casa y acostaros) en ese bar de lesbianas tan cerquita de tu apartamento.
Me imagino que la noche tuvo algo de magia: chico conoce a chica, y acaban enfrascados en sus conversaciones llenas de química, rodeados de lesbianas.
Ni a mí se me hubiese ocurrido un detalle tan guay para algo así.
Siempre me dio bastante envidia esa primera cita con Rubén. Os imaginaba siendo, disimuladamente, el objeto de las miraditas de esas lesbianas, mientras pensarían:
– Has visto a esos dos ¿quiénes serán y qué hacen aquí? – No lo sé, pero parece que se gustan.
Recuerdo llegar a preguntarte:
– ¿Qué fue lo que más te gustó de él? – Que me escuchaba muy atentamente cuando yo hablaba.
Por dentro me reí un poco pensando "qué cabrón, la vieja táctica de hacer como que escuchas a la chica con el 200% de tu cuerpo para simplemente follártela".
Pero también apunté en mi libreta de 'cosas que le gustan + puntos débiles de Tigrilla':
"Escúchala con toda tu alma".
Así que os acostasteis y se acabó convirtiendo en un segundo yo: otro chico que te daba amor, sexo y esa conexión de rollo novios pero sin ser novios.
Vaya mierda, eh, Rubén. Todo parecía tanto y al final era 'tan poco'.
Y bueno, ¿habéis estado atentos, clase?
¿Recordáis eso de que 'si el chat te había salido bien una vez, querías buscar algo más de lo mismo'?
Bueno, pues yo también hice lo mismo.
No lo sabía, pero ya estaba enamorado de ti. Ya estaba jodido.
Así que tenía que buscar algo como tú que quisiera quedarse a mi lado, o al menos, más amantes para no quedarme en desventaja contigo (spoiler: nunca conseguí irte a la zaga, pero sí que tuve una o dos chicas, con las que te ponías celosa a rabiar. Manda huevos también después de todo lo que pasó, aunque por supuesto que también lo disfrutaba también a rabiar: significaba que sentías, al menos, algo por mí, y estaba muy bien darle las vueltas a las tornas aunque solo fuese por una vez).
Así que de vez en cuando entraba al chat.
¿Y adivináis a quién encontré una vez?
Exacto. A Vegetariano35.
Tú también ¿verdad Rubén? Te estabas colgando de mágica Tigrilla, la que no era de relaciones, solo de devorar el corazón a chicos ingenuos e inocentes, y tenías que buscar alguna red de seguridad.
Que me vas a contar, amigo.
Así que ahí estaba yo, MrLonely y el señor Vegetariano35. Por supuesto que le abrí un privado.
(Edito tras consultar la conversación que me guardé con él para enviársela a Tigrilla: al verlo, debí salir del chat y volver a entrar con un nuevo nick: ommmm28, por el rollo zen, había que crear rapport con el colega nuevo que quería hacer)
Pero quería hacerlo bien. No podía saltar al tema que realmente quería (mira te estás follando a la chica que más loco me vuelve y me gustaría hablar contigo la posibilidad de llegar a ver un día como te la follas delante de mí, y si no al menos, que me cuentes todos los detalles).
No. Con calma, María, con calma.
Así que le abrí conversación y le pregunté cosas del estilo vegetariano. Correcto, formal pero sin ser tampoco un coñazo de tío.
Había que ir calentando la presa y darle algo de confianza, que yo no le pareciese un loco de Internet (todavía).
Tras ese precalentamiento, decidí que ya era hora de enseñar mis cartas.
– Verás, es que creo que te estás acostando con una amiga mía... y no puedo evitar que pensarlo me dé algo de morbo.
Creo que lo dejé con el culo torcido.
Si estaba bebiendo el té de camomila 100% vegetariano seguro que lo escupió por todo el teclado.
Me preguntó varias veces cómo se llamaba ella, para ver si efectivamente la conocía.
Le di varios detalles, por dónde vivía etc., etc.
Yo no lo veía, pero era como ver que estaba dando en el clavo.
Finalmente le dije el nombre más bonito del mundo: Patricia.
– No, la verdad es que no conozco a ninguna Patricia.
Qué jodido me dejaste, cabrón. Por un momento había acariciado con la punta de los dedos mi fantasía de cornudo consentidor: ver a Patricia follada por otro en mis narices.
Con lo que me había dicho que le gustaba follar contigo. Joder qué putada.
Así que bueno, seguiste haciéndote el sueco mientras yo pensaba cada vez, que efectivamente eras tú.
Pero parecía no ser para nada tu rollo. Y eso lo respeto, si no te pone ni un poquito, tampoco quería forzar yo el tema.
Nos despedimos de nuestra conversación y yo le pedí disculpas.
Me dejaría una frase que resultaría ser profética:
– No sé si lo encontrarás (al supuesto Vegetariano 'de verdad') pero ten cuidado con esas cosas, que son peligrosas.
Profética.
– Sí, de hecho la quiero mucho, pero me da morbo, es una fantasía mía y no puedo evitarlo.
Bueno, al menos yo ya era lo bastante sincero conmigo mismo para reconocer que te quería mucho.
Más tarde, el propio Rubén te hablaría de nuestra conversación, confirmando que efectivamente era él.
Y en un futuro próximo empezaría a referirse a mí como "superjavier", porque parecía que Tigrilla siempre me tenía a mí como primera opción frente a todos los demás. Me encantó ese nick.
También me pareció gracioso una vez que estabais hablando de, posiblemente otro de tus chicos/amantes/amigovios, que llegó a decir algo así como:
– ¿y es normal o es como Javier?
Ay... Rubén, lo bien que lo podríamos haber pasado si hubieses cambiado algo de ese té camomiliano por un poquito del vodka de los intrépidos.
Dos más dos no es justo
Tigrilla se fue una temporada a trabajar a Ponferrada.
Toda Zaragoza le echó de menos. Sobre todo yo. Mi compañero de chat también. Fijo.
El caso es que, tras unos meses, Tigrilla regresaba a Zaragoza, pero solo para unos días: su próximo destino, Nepal.
Toda Zaragoza estaba triste. Sobre todo yo. Té de camomila también. Fijo.
Pero joder, al menos la iba a volver a ver.
Unos días de vuelta, después de tanto tiempo, cerca de su magia.
La había añorado tanto.
Y entonces me escribió. Iba a estar cuatro días en Zaragoza antes de salir rumbo hacia Currylandia.
Joder Tigrilla, por qué tenías que ser tan culo inquieto.
Te escapabas de mí, con una sonrisa tan feliz por tu nuevo destino, que me ponía enfermo.
Sin un átomo en tu mirada de tristeza o de ir a echarme de menos.
Me partía el corazón que no vieras cómo vivía yo todo aquello.
Bueno, retomando: pues eso, cuatro días en Zaragoza.
Algo era algo. Y algo con Tigrilla, era mucho.
Pero entonces me escribió aquel correo.
Puta.
Resulta que me decía que tenía muchas ganas de verme, pero también muchas ganas de ver a Rubén.
Y que quería pasar dos días en mi casa y dos días en la de él.
Joder. Puta más que puta...
Hasta la fecha, yo siempre había estado un peldañito por encima de Rubén. Era superjavier, coño.
Pero ahora nos ponía al cincuenta-cincuenta.
A mí no me molestaba que follara con él.
Eso, ya sabéis, hasta me la ponía dura.
A mí lo que me jodía de verdad era todo lo que no era sexo. Y dos días con él. Los mismos que conmigo.
Pero esto que coño es, después de lo que llevo deseando que vuelvas a mí.
Y ahora poner a superjavier al mismo nivel que el del té de camomila.
A ver que yo no digo que Rubén no molase, que no te follase bien, que no vieras un hombre en él y que pudiera tener momentos brillantes (que los tenía y yo, como jugador del otro lado, los odiaría y envidiaría caballerosamente).
Consideraba a Rubén una especie de colega, compartíamos gustos: nuestra cosa favorita del mundo era Tigrilla.
No podía guardarle rencor ni odio, más bien todo lo contrario.
Pero joder... ¿dos días y dos días? Con eso matabas a superjavier.
Al tío que hacías sentir por encima de todos tus amantes y amigovios.
Y convertías todo lo que había creído que yo era para ti en una mentira, en una traición.
Ya no era superjavier, era un friki pringao más friki y pringao porque por un momento, se había pensado que era el rey y que aquella chica llena de magia, le había elegido a él por encima de otros. Nah, eras solo alguien con quien pasar el tiempo.
Dos días y dos días.
Y claro, me puse digno. Dignísimo.
